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coaching sistémico

Responsabilidad Individual


Una amiga me enviaba hoy un email a raíz del espectáculo mediático que se esta formando con el rescate de los mineros de Chile.  El email básicamente se puede resumir “El mundo está podrido”. Mi respuesta fue ¿Qué puedes hacer tú para que tu parte de mundo no se pudra?

Posteriormente me he acordado de un cuento de Jorge Bucay que hablaba de la responsabilidad de cada uno de nosotros en cada una de las situaciones que vivimos.

Fotografía CC perteneciente a iNKMan

Os transcribo parte del cuento. Lo podéis encontrar entero en el libro Cuentos Para Pensar

“Me acuerdo siempre de esta escena:

 

Mi primo, mucho más chico que yo, tenía tres años. Yo tenía uno doce… Estábamos en el comedor diario de la casa de mi abuela. Mi primito vino corriendo y se llevó la mesa ratona por delante. Cayó sentado de culo en el piso llorando.

 

 

 

Se había dado un golpe fuerte y poco después un bultito del tamaño de un hueso de durazno le apareció en la frente. Mi tía que estaba en la habitación corrió a abrazarlo y mientras me pedía que trajera hielo le decía a mi primo: Pobrecito, mala la mesa que te pegó, chas chas a la mesa…, mientras le daba palmadas al mueble invitando a mi pobre primo a que la imitara…

 

Y yo pensaba: ¿…? ¿Cuál es la enseñanza? La responsabilidad no es tuya que sos un torpe, que tenés tres años y que nomirás por dónde caminás; la culpa es de la mesa. La mesa es mala.

 

Yo intentaba entender más o menos sorprendido el mensaje oculto de la mala intencionalidad de los objetos. Y mi tía insistía para que mi primo le pegara a la mesa…

 

Me parece gracioso como símbolo, pero como aprendizaje me parece siniestro: vos nunca sos responsable de lo que hiciste, la culpa siempre la tiene el otro, la culpa es del afuera, vos no, es el otro el que tiene que dejar de estar en tu camino para que vos no te golpees…

 

Tuve que recorrer un largo trecho para apartarme de los mensajes de las tías del mundo.

 

Es mi responsabilidad apartarme de lo que me daña. Es mi responsabilidad defenderme de los que me hacen daño. Es mi responsabilidad hacerme cargo de lo que me pasa y saber mi cuota de participación en los hechos.

 

Tengo que darme cuenta de la influencia que tiene cada cosa que hago. Para que las cosas que me pasan me pasen, yo tengo que hacer lo que hago. Y no digo que puedo manejar todo lo que me pasa sino que soy responsable de lo que me pasa porque en algo, aunque sea pequeño, he colaborado para que suceda.

 

 

Yo no puedo controlar la actitud de todos a mi alrededor pero puedo controlar la mía. Puedo actuar libremente con lo que hago. Tendré que decidir qué hago. Con mis limitaciones, con mis miserias, con mis ignorancias, con todo lo que sé y aprendí, con todo eso, tendré que decidir cuál es la mejor manera de actuar.

 

Y tendré que actuar de esa mejor manera. Tendré que conocerme más para saber cuáles son mis recursos. Tendré que quererme tanto como para privilegiarme y saber que esta es mi decisión. Y tendré, entonces, algo que viene con la autonomía y que es la otra cara de la libertad: el coraje.

 

Tendré el coraje de actuar como mi conciencia me dicta y de pagar el precio. Tendré que ser libre aunque a vos no te guste.(…)”

 

Esta es también mi reflexión sobre la responsabilidad de cada uno en la afirmación “el mundo está podrido”. Yo tengo mi parte de responsabilidad para cambiarlo.

La pregunta para hoy es:  ¿Quién controla tu actitud respecto al mundo?

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Comentarios

2 comentarios en “Responsabilidad Individual

  1. Hola aprendiendo a aprender!

    Gracias por tu artículo de hoy, es realmente esclarecedor. ¡Hoy ya tengo en qué pensar! (ironía)
    😉

    Hay libros que no sabes por qué te marcan para siempre; a mí me marcó especiamente uno que se titula “Las sandalias del pescador” y que os recomiendo. Sí, sí, habla de eso que es “la iglesia”, sí, pero fijaros si el libro es bueno que aun sabiendo eso, os lo sigo recomendando. Además, tiene mucho que ver con esto de los circos mediáticos…

    En ese libro, se pueden leer perlas como esta:

    “Cuesta tanto llegar a ser plenamente humano
    que son muy pocos los que poseen
    el esclarecimiento o el valor necesarios
    para pagar el precio requerido…
    Para ello hay que abandonar totalmente
    la búsqueda de seguridad
    y asumir con los brazos abiertos el riesgo de vivir.
    Hay que abrazar el mundo como un amante,
    sin esperar una fácil retribución de ese amor.
    Hay que aceptar el dolor
    como condición de la existencia.
    Hay que admitir la duda y la oscuridad
    como precio del conocimiento.
    Hay que tener una voluntad obstinada en el conflicto
    pero dispuesta a la aceptación total
    de todas las consecuencias de vivir y morir.”

    Os pido que lo leáis una vez más, ahora asimilando todas y cada una de las palabras que están ahí escritas… ¿qué? ¿acojona o no acojona?

    Feliz día,

    Publicado por Itziar | 14 octubre, 2010, 7:34 am

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