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Coaching

Daniela y los valores humanos.


Esta semana ha sido especial. Esta semana ha nacido una sobrinita en mi vida.

Se llama Daniela y es una personita que solo pesa 2,5 Kg.

Aunque se pasa el día durmiendo estoy segura que desde hace día y medio ya está aprendiendo cosas. Hoy de momento ha aprendido que tiene una familia que la quiere mucho y que hace mucho ruido (y muchas fotos)  cuando nos juntamos todos en una habitación de hospital.

Cuando Daniela ya sea una persona más formada comenzará a asumir ciertos valores en su vida.

Valores que de niña estarán inculcados en gran parte por sus padres, y que ya de más mayor irá absorbiendo de su relación con el mundo, modelando así  su personalidad.

Los valores son la “brújula” de todos y cada uno de nosotros. No son estáticos. Como una brújula van cambiando según la dirección que vayamos tomando en las etapas de la vida. Van cambiando por lo general sutilmente, y siempre reforzados por lo que vamos viviendo y experimentando. Aquí y ahora la brújula apunta hacia unos valores, pero no está parada…

La famosa escala de valores, se puede definir como una escalera mecánica, en constante movimiento, y que hace que el mismo valor (el mismo peldaño) esté más arriba o más abajo según el momento en que nos encontremos.

El profesor de psicología social de la Universidad de Míchigan, Milton Rokeach, fue un gran estudioso de los valores humanos. Según Rokeach los valores del ser humano se pueden distinguir en dos categorías:

A) Los valores terminales. Responden al “que”. ¿Qué quieres para ti? ¿Qué quieres para tu entorno/ para el mundo? El definía 18 valores en está categoría entre las que están, amor, amistad, autoestima, paz, seguridad…

Son valores universales y la finalidad de muchas de nuestras acciones cotidianas. Desde,  por ejemplo, trabajar (seguridad económica) hasta formar una familia (amor).

B) Los valores instrumentales. Responden al “como”. ¿Cómo consigues tus metas? También incluía 18 valores en esta categoría entre los que constan, alegría, honestidad, responsabilidad, obediencia, lógica…

Bajo mi punto de vista, estos valores instrumentales pueden ser bastantes más de 18, incluyendo algunos de connotación negativa.  La frase el fin no justifica los medios es un ejemplo de que no siempre los valores son positivos.

A través de sus investigaciones, Rokeach concluye que los valores pueden llegar a predecir y determinar la ideología política o las actitudes religiosas, entre otros. Si te interesa puedes aprender más sobre Rokeach y sus investigaciones siguiendo este enlace (en inglés).

Yo no llegaré tan lejos. Pero me gustaría que la reflexión de hoy sea en forma de ejercicio.

Define tu brújula.

Puedes pensar un valor  para cada una de  las parcelas más importantes de tu vida, como puede ser las relaciones sociales, las relaciones personales, el trabajo, la salud, el dinero, la pareja….

¿Qué te dice esa lista? ¿Apunta realmente hacia donde quieres? ¿La usas para orientarte?

De momento ya está. Se que puede no ser tarea fácil, pero piensa que si los valores son la brújula, es interesante por lo menos saber para donde apunta.

Más adelante ya hablaremos de que pasa cuando la brújula apunta para un lado y nosotros tiramos para otro… pero eso será otro día…que hoy me voy a ver fotos de Daniela 😀

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